SOCIAL MEDIA Los Niños ausentes

Por Carlos Bauza

October 20, 2018

Con más de 30 años de experiencia en el mundo digital, puedo hablar con propiedad sobre las generaciones que he visto pasar por las diferentes tendencias tecnológicas que han impactado en un momento dado.

Con más de 30 años de experiencia en el mundo digital, puedo hablar con propiedad sobre las generaciones que he visto pasar por las diferentes tendencias tecnológicas que han impactado en un momento dado. Desde el básico Atari y hasta pasando por los más avanzados videojuegos, nunca había visto un sentido de adicción tan profundo como el que se vive hoy en día con los populares e imprescindibles dispositivos móviles.

Son el fenómeno social más impactante del siglo XXI. Particularmente los niños se ven sumergidos en ellos al tenerlos en la mayoría de los casos como la niñera asignada a su crianza y cuidado. Son pocos los jóvenes que lo usan como herramienta de aprendizaje o comunicación, pero sí son muchos los que lo utilizan para ocultarse en un mundo virtual que no es real en ningún sentido. Ellos corren el riesgo de hasta perder la vida al quedar en manos de delincuentes que se disfrazan    de amigos.

Genera mucha tristeza mirar a los adultos que caminan como zombis mientras miran la pantalla de sus dispositivos o cuando simplemente están en un restaurante sin interactuar entre ellos pero poniéndole mucha atención a los que están del otro lado de la pantalla. Ellos realmente no están ahí, sus cuerpos sí, obviamente, pero sus mentes están tan lejos que se abstraen por completo de todo lo que los rodea al punto de solo responder cuando les traen el plato o la cuenta.

Pero los medios digitales, los videojuegos, las redes sociales o el mundo digital no son los responsables de lo que está ocurriendo. Ninguno de ellos tiene la facultad de llegar,  en este caso, a los niños sin el premiso de sus progenitores. A veces escucho a los padres circunstanciales y no a los de convicción exigir a los fabricantes que regulen sus contenidos o sus recursos tecnológicos como si ellos fueran los tutores de la crianza de sus hijos, culpándolos una y otra vez como si los dispositivos móviles hubieran llegados a los niños de forma mágica y espontánea.

Cuando veo a los hijos de familiares y amigos, con edades comprendidas entre los 6 y 15 años, sumergidos en ese mundo de soledad infinita, algunos de ellos llegando a sus casas luego del colegio para internarse en una habitación oscura donde se conectan y pasan horas mientras algún adulto retorna a la casa y se asoma a la habitación, imagino lo difícil que podrá tornarse intercambiar no más de un par de palabras con ellos y lograr que se integren a otras actividades.

Así es un niño totalmente criado en soledad, al que nadie le pasa la mano o le pregunta simplemente cómo está o cómo le fue en su clase o si revisarán juntos sus tareas. Un niño que no te mirará a los ojos y te responderá con monosílabos. Asimismo adoptará otras posturas como solo comer lo que le dan en la escuela o cualquier otra cosa que le dejan en algún gabinete de la cocina mientras que seguramente solo se bañará de vez en cuando y lo único que reconocerá como vida será ese mundo que se esconde tras una pantalla. No es ficción, es la realidad que se vive en muchas de las casas del vecindario.

Para mí es muy doloroso percibir que es como tener un familiar en coma, acostado en una cama dentro de uno de los cuartos de la casa, uno sabe que esta ahí, sabe que está vivo pero también está ausente, totalmente desconectado de la realidad y de todo lo que rodea la casa de una familia normal. Y si le preguntas a sus padres, responden: “Está bien, son cosas de niños, todos pasamos por eso”. Por su parte, los padres más responsables regulan los tiempos de uso de cada dispositivo y educan al niño para que realice otras actividades, participe en deportes, cultura, música o simplemente juegue con otros niños.

Si usted quiere insertar a sus hijos en los medios digitales, incúlqueles desde el principio que son herramientas de comunicación, aprendizaje, trabajo y esparcimiento que ayudan al ser humano en su vida cotidiana y que deben ser  usadas con discreción, o de lo contrario pueden convertirse en un enemigo real que les robará lo mejor de sus vidas y hasta las pondrá en riesgo. Ahora bien , si usted es un padre también adicto a  los dispositivos móviles, entonces busque ayuda profesional y no le transmita a su hijos esa adicción que solo hará que se conviertan en una familia disfuncional que no aporta nada y que solo vive en un mundo que está más allá de sus pantallas.

El mundo y la vida están ahí. En países como Estados Unidos, en donde las oportunidades están a la vuelta de la esquina, criar niños de esta manera tan devastadora es criar bombas humanas que pueden llegar a formar un ser interior oculto y frustrado, como ha sido el caso de quienes han llevado a cabo las horribles matanzas en las escuelas o de aquellos jóvenes que se han suicidado. Como padre, la responsabilidad es suya, de nadie más.

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