Bajo el espectro del Autismo

Por Patricia Narváez

October 20, 2018

Obviamente no era una conducta normal para un niño de su edad, así que fui al médico pensando que era un problema auditivo o tal vez tenía un hijo súper dotado y no lo sabía. Pero luego de varias evaluaciones...

Hoy en día soy la orgullosa madre de un niño extraordinario, dulce, obediente y sumamente inteligente. Desde el momento en que estuvo en mi vientre supe que sería un ser humano muy especial. Durante el primer año de vida mi hijo ya actuaba como un estudiante fascinado de todo lo relacionado con las letras y los números y era tal su pasión por el abecedario, las cifras y los colores que no prestaba la más mínima atención a los juegos de carritos ni a su compota.

Obviamente no era una conducta normal para un niño de su edad, así que fui al médico pensando que era un problema auditivo o tal vez tenía un hijo súper dotado y no lo sabía. Pero luego de varias evaluaciones y preguntas el doctor lo diagnosticó: “Su hijo es autista”.

Salí del consultorio con un mar de dudas, el corazón lleno de miedo, las manos temblorosas, mis ojos gritaban al mundo: ¿Y ahora qué hago? Le pregunté a mi Dios: ¿Qué hice para merecer esto? ¿Qué te hizo mi hijo para merecer esto? Pero al abrir mis ojos y ver a mi hermoso bebé jugando con sus manos y sonriendo feliz, todo el miedo desapareció instantáneamente. Entendí que si mi hijo estaba feliz yo también podía estarlo y en ese instante comprendí que ser autista no es una enfermedad, es una condición que lo hace muy especial.

Inmediatamente comencé a leer para instruirme sobre el tema, también busqué la orientación del pediatra, del neurólogo, de maestras y familiares de niños autistas para saber cómo tratarlo,  cómo ayudarlo en su desarrollo y sobre todo cómo entenderlo.

Es fundamental buscar información del trastorno, de esa forma podemos ayudar a nuestros familiares que están bajo el espectro autista. Sobre todo las madres, porque tendremos las herramientas en las manos para saber observar el comportamiento de nuestros hijos.

Si su hijo muestra algunas señales como repetir la misma conducta seguidamente, tener demasiado interés en ciertas cosas como en objetos en movimiento o partes de objetos, demasiado interés en temas, números o datos, hace poco contacto visual, no atiende o mira cuando lo llaman y repite palabras o frases que escucha, es recomendable que asista al neurólogo y se lo mencione.

No tenga miedo de escuchar el diagnóstico, a lo que debemos tener miedo es a no manejar la situación a tiempo, ya que los expertos recomiendan que el tratamiento temprano y la atención adecuada pueden disminuir los problemas y aumentar sus capacidades y habilidades.

En los padres de hijos autistas está muy latente la duda sobre si nuestros pequeños podrán tener una vida normal, ser independientes, ir a la universidad, tener un trabajo o una familia. Yo también la tenía hasta que leí la historia del primer niño diagnosticado en los Estados Unidos. Su nombre es Donald Grey Tripllet, tiene 83 años y ha tenido una vida maravillosa.

A pesar de que en el año 1935 los médicos no contaban con suficiente información del trastorno autista u otros similares, el señor Tripllet salió adelante, estudió en la universidad y viajó por casi todo el mundo. Tras conocer esta historia, bebemos estar llenos de esperanzas porque en esta época contamos con mucha información sobre el autismo y con muchos especialistas en el tema.

Las últimas estadísticas de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos indican que los Trastornos del Espectro Autista (TEA) se le diagnostican a 1 de cada 68 niños y todavía buscan las causas. Existen múltiples terapias que sus hijos o familiares con autismo pueden recibir. Entre ellas está la terapia del habla, la ocupacional y la musicoterapia, entre otras sumamente importantes. También hay medicamentos para controlar la ansiedad, problemas del sueño y agresividad, todo dependerá de la situación y de lo que recomiende el especialista.

De acuerdo a mi experiencia, hay un tratamiento que ha sido el mejor de todos. La terapia de la risa y las elevadas dosis de amor. Por el bien de mi hijo he tenido que convertirme en payaso para poder llamar su atención y ser parte de sus intereses. Ahora soy intérprete profesional para poder comunicarme con él a través del canto. Canto al bañarlo, canto al momento de comer, canto para todo. Y no sólo eso, también soy su cómplice para travesuras como rayar las paredes de la casa y hacer las letras por todas las del cuarto. ¡Una cosa fascinantemente divertida!

¿Amor? ¡Hay que darlo de sobra! Nuestro ser especial debe sentir mucho amor y mucho cariño para que cuando esté escondido en su propio mundo, sienta la necesidad de salir por momentos a buscar ese amor en los brazos de sus padres o de su familia.

El autista tiene una forma distinta de ver el mundo que lo rodea y su inteligencia es asombrosa. Los auténticos pueden llegar a ser sinceros, espontáneos y tener muchas cualidades, por lo que algunas personas los consideran raros, pero para mí son seres especiales que vinieron al mundo para enseñarnos algo que aún está bajo el espectro.

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