Bobby Salamanca Jr. “Me sentía en el cielo cuando salía al terreno”

Por Raúl Hernández

April 1, 2019

Mucho tiempo después tuve la dicha de conocerlo en persona. Los dos estábamos de este lado del Estrecho de la Florida y trabajábamos juntos en el mismo canal de televisión en Miami. Entonces pude constatar sus...

A Bobby Salamanca Jr. lo conocí hace algunos años, pero no personalmente, lo veía por televisión en mi pueblo en Cuba cuando él hacía sus primeros trabajos en el Canal Habana. Hijo de uno de los más grandes comentaristas deportivos cubanos de todos los tiempos, aquel joven trataba de seguir los pasos de su padre.

Mucho tiempo después tuve la dicha de conocerlo en persona. Los dos estábamos de este lado del Estrecho de la Florida y trabajábamos juntos en el mismo canal de televisión en Miami. Entonces pude constatar sus profundos conocimientos sobre el deporte, su pasión por el baseball y sus grandes condiciones como ser humano.

Hoy estamos otra vez uno frente al otro, café de por medio, hablando de los temas de siempre.

Estudiaste en una escuela de deportes, ¿Pensaste alguna vez ser pelotero o mánager?

Mánager nunca. Pero pelotero desde bien pequeño. Quería ser como Rey Anglada, segunda base y hacer todo lo que ese astro era capaz sobre los diamantes. Me lo creía tanto que llegue a matricular en una pre-EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva Escolar) en La Habana y después de mucho rogar a mi padre, me consiguió un traje del equipo Cuba con el número y nombre de Rey Anglada. Me sentía en el cielo cuando salía al terreno. Lástima que era más malo que el marabú y nunca pude llegar a nada. Pero deseos no me faltaron. Creo que le tenía miedo a la pelota, a los rollings y a los pitcheos pegados. Así no se puede ser exitoso en el béisbol.  

Tu padre, Bobby Salamanca, es considerado por muchos como uno de los mejores narradores deportivos de todos los tiempos ¿Fácil o difícil haber seguido su misma profesión?

La verdad es que cuando era pequeño e iba por los estadios de la isla con mi padre y alguien se nos acercaba y me preguntaba si quería ser como él, narrador, me daba perreta de niño y decía que no. Mi viejo se reía y me decía que no era mala idea. Pero a mí no me resultaba atractivo para nada. Yo quería ser pelotero. Pero el tiempo pasó y me demostró que como pelotero me iba a morir de hambre. 

Mi padre murió cuando yo tenía sólo 17 años y al final terminé estudiando Cultura Física y Deportes, con especialización en béisbol, que al fin y al cabo era lo que me gustaba. Allá por 1991 mi madre me convenció de que debía seguir los pasos de mi papá. Creo que lo hice por complacerla, pero una vez que tuve un micrófono en frente en la emisora de radio COCO, quedé flechado. Aquella experiencia me hizo vivir con más fuerzas los días en la universidad. Aquello me hizo un mejor estudiante. Sinceramente me gustó. 

Nunca me propuse ser narrador. Tal vez por aquello de que sería muy dicil competir con mi propio padre. No sé. Pero el periodismo deportivo me lo he vivido casi en su totalidad: de la COCO a CHTV, después al Noticiero del Mediodía en la televisión cubana, más tarde del otro lado del charco en El Nuevo Herald… de vuelta a la televisión en CNN y Telemundo 51… y ahora en Radio - TV Martí, donde me siento de vuelta en Cuba.

Sé que te gusta manejar yates y pilotear aviones ¿Hubieras querido profesionalmente ser piloto o marinero?

Piloto quise ser toda mi vida. Creo que es lo que más desee desde pequeño, en aquellos tiempos en que para nada me interesaba el periodismo deportivo. Los aviones siempre fueron mi pasión desde niño. Construía modelos y los hacía volar. Después de tantos años de soñar, me hice piloto aquí en los Estados Unidos.

¿Yates? No exageres. Durante algún tiempo tuve un pequeño bote de 19 pies con motor fuera de borda. Lo disfruté. Pero ya pasó.

No puedo desaprovechar esta conversación sin que me des tu opinión sobre la pelota que se está jugando hoy en día en Cuba.

Cuba se bajó del tren en 1962. De ahí en adelante se vivió un espejismo en el que se aplastaba a los rivales amateurs. No obastante, hubo muy buenos peloteros en esas décadas siguientes que sin dudas hubiesen jugado en las Grandes Ligas. Sin embargo, una vez que los profesionales comenzaron a participar en los torneos internacionales, se vió el verdadero nivel que tenía el béisbol cubano. 

A eso súmale la estampida de jugadores y entrenadores -muchos entrenadores-. Además, en Cuba durante los últimos 60 años se ha situado la ideología y la política por delante del deporte. Esa fórmula ha sido fatal para el béisbol. Hoy la pelota en la isla está totalmente en ruinas. 

¿Qué piensas de los peloteros cubanos que brillan ya en Grandes Ligas?

Tienen mucho talento. De hecho, es el talento y no su paso por academias lo que les ha permitido triunfar en Grandes Ligas. 

Si las sucursales de las Mayores pudieran entrar y establecerse en Cuba como lo han hecho en República Dominicana, veríamos muchos más cubanos jugando al más alto nivel aquí en los Estados Unidos. Las franquicias de Grandes Ligas cuentan con todos los recursos para que el talento de la isla pueda desarrollarse sin límites. Muchos entrenadores cubanos que hoy residen en el exterior pudieran sumarse a los que dentro de Cuba hacen hasta lo imposible por desarrollar el béisbol. Pero al final del día es el sistema político el que obstruye y frena cualquier repunte

Déjenos sus comentarios

¿Te gustaría ver en un Clásico Mundial de Baseball a un equipo Cuba con los de aquí y los de allá?

Me encantaría. Es más, pienso que Cuba a pesar de no contar con pitcheo para ese torneo, quedaría campeón.

Artículos Edición Especial 2019

Facebook

Twitter

Instagram

Youtube

Subscribete a nuestro boletín informativo mensual

Thank you! Your submission has been received!
Oops! Something went wrong while submitting the form.
Copyright © 2021 La revista digital www.revistabencomo.com  y la revista impresa BENCOMO es la representación editorial de J.M.B Multiservices- All Rights Reserved
Designed and Developed by www.carlosbauza.com

Revista BENCOMO al vender un espacio publicitario no se responsabiliza por el contenido del texto o de las imágenes publicadas en dicho espacio. El comprador o dueño del espacio publicitario asumirá la responsabilidad ante cualquier demanda o reclamación dirigida a su publicidad, incluyendo demandas de propiedad intelectual o derechos de autor..